La venta de autos de agencia es nula en Venezuela

Los concesionarios rebuscan nuevos esquemas de negocios

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Según pudo constatar directamente “La Guía del Motor” en la ciudad de Caracas durante los últimos días, la actividad de los concesionarios automovilísticos oficiales ha tomado caminos alternativos ante la dificultad de ofrecer automóviles nuevos a la venta.  Ese mismo patrón se repite en los concesionarios situados en el interior del país, según han reportado varias fuentes.

Según cifras extraoficiales, en Venezuela se mantienen activos unos 350 locales de concesionarios, que representan marcas que en teoría ensamblan o importan productos a Venezuela, pero que tienen hasta tres años sin ofrecer un carro nuevo.  Ello representa una erosión en torno al total oficial de concesionarios activos en el 2007, que era de 535, agrupados en la Federación de Asociaciones de Distribuidores de Automóviles y Maquinarias (FADAM).

Solo dos de las siete ensambladoras oficialmente activas en el país mantienen algún tipo de actividad de ensamble, con volúmenes muy bajos.  Por ello pueden suministrar a su red oficial de concesionario alguna unidad nueva de cuando en cuando, en tiempos y condiciones muy particulares y restringidas.  Las restantes tratan de cubrir sus costos y de apuntalarse desarrollando actividades de venta “multimarca” con vehículos estrictamente de ocasión y por lo general recibidos a consignación.

En base a la imposibilidad de proporcionar unidades nuevas  a su red oficial de concesionarios, marcas con plantas en el país como Chevrolet, Chrysler o Mitsubishi les han permitido exhibir unidades usadas de otras marcas en sus salones de ventas.  Otro tanto sucede con las marcas importadas, como Renault, Nissan, Citroën, Honda, Volkswagen, Audi, etc.

Según pudo verificar el equipo de “La Guía del Motor” la oferta de autos usados en concesionarios oficiales cubre una amplia variedad de marcas y modelos.  Son unidades con cuatro o más años de edad, con recorridos entre los 100.000 y 120.000 kilómetros, adquiridas por los propietarios de los locales en el mercado de ocasión a particulares, con la intención de revenderlas.  Por lo general son vehículos de familias que se han ido del país.

Varios concesionarios combinan la actividad multimarca en torno a vehículos de ocasión con la oferta de servicio posventa para los carros producidos por la marca a la cual oficialmente representan.

En algunos casos los concesionarios ofrecen unidades nuevas, pero de importación, adquiridas y traídas al país por los dueños del establecimiento.  Sin embargo lo normal es que el negocio de venta de autos nuevos se maneje a través de concesionarios no-oficiales, que los importa con sus propios mecanismos.

Si un automovilista venezolano encuentra algún carro nuevo ensamblado en el país a la venta, lo más probable es que sea de marcas como Ford o Toyota.  Sin embargo las distorsiones cambiarias, las distorsiones industriales y la imposibilidad de aplicar economías de escala o de costo por volumen encarecen demasiado el precio final del producto, apartándolo de las posibilidades de los automovilistas tradicionales.

Valores como “respaldo de marca” y “confianza” se han deteriorado casi por completo, por lo cual la única garantía que pudiera tener un hipotético comprador reposa sobre el prestigio y la seriedad del concesionario que haga la venta.

Las negociaciones por vehículos usados en concesionarios oficiales se manejan en dólares o en bolívares, pero en este caso al valor de la divisa en el mercado paralelo a la fecha en que ésta se haga efectiva en la cuenta del vendedor.  

No existen mecanismos como el financiamiento o la consignación del vehículo entregado en canje.  Este último podría ser adquirido por el concesionario que vende el vehículo nuevo, pero a un precio muy inferior al de su valor de mercado.

El modo en que los concesionarios oficiales se presentan al visitante ha cambiado.

Las estructuras siguen siendo impresionantes, pero en muchos casos su estructura interior ha sido dividida para dar cabida a negocios colaterales que ayuden a cubrir los costos.  También las estructuras se muestran limpias en general, pero ya elementos arquitectónicos como fachadas, cenefas, logos, puertas, jardines y ornatos muestran deterioro por el tiempo transcurrido y por la falta de mantenimiento.  

La involución del negocio de venta oficial de vehículos nuevos ha sido brutal en Venezuela durante los últimos diez años.  En 2007 se vendieron 491.000 unidades de las cuales casi 200.000 se ensamblaron localmente.  Las proyecciones para 2017 se mueven en torno a las 2.000 unidades, sin contabilizar un volumen de unidades de importación que ingresan al país a través de mecanismos paralelos, aleatorios y manejado por particulares o por empresas comercializadoras de poca infraestructura, que son las únicas que pueden abastecer la demanda por automóviles nuevos en el país hasta cierto punto.

Fuente: flash.guiamotor.com

administrador Guiarepuestos

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