Crece la inquietud en Venezuela por el precio del combustible

Se especula sobre la cuantía del aumento y la disponibilidad del suministro

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Gasolina

En las últimas horas la opinión pública venezolana y los medios de comunicación han mantenido una posición tremendamente sensible hacia lo que ya se presenta como un inminente aumento del precio de los combustibles (gasolina y diesel), justo al mismo tiempo en que Venezuela se prepara para acometer su segunda reconversión monetaria en una década.

En los actuales momentos, el precio de la gasolina en Venezuela es meramente simbólico, al punto que los expendedores solicitan a los automovilistas pagar en concepto de propina lo que cada cual considere, a fin de ayudar a completar el ingreso salarial de los empleados.   En este contexto y con la escala híper inflacionaria que invade a Venezuela desde hace ya varios trimestres, es necesario un ajuste que acerque el precio de venta del combustible a su costo de producción.

Versiones extraoficiales, extrapoladas de las diferentes declaraciones de funcionarios públicos como el Presidente de la República, Nicolás Maduro, han sugerido que el precio de la gasolina de 91 octanos podría colocarse en torno a Bs.0,75 por litro para ir acorde con el nuevo cono monetario que entrará en funcionamiento la próxima semana, en el cual la denominación más pequeña será la moneda de Bs.0,50 por litro.

Las especulaciones en torno a precios entre Bs.0,50 y Bs.0,75 por litro dentro del cono del inminente “bolívar soberano” equivalen a Bs.50.000,oo o Bs.75.000,oo del actual “bolívar fuerte”.  Ello ciertamente supone un incremento sustancial sobre la actual cifra simbólica de un bolívar (fuerte) por litro de gasolina de 91 octanos y de 6 bolívares (fuertes) por litro para la gasolina de 95 octanos, pero han sido pocas las fuentes las que han evaluado cuánto se acerca eso al punto de equilibro y al costo de producción.

Dentro de las diferentes declaraciones que el Presidente Maduro ha ofrecido sobre el “tema gasolina”, las más sensibles tienen que ver con el subsidio que históricamente siempre ha colocado el Estado Venezolano al precio de la gasolina, a fin de que ésta pueda venderse muy barata.  Hasta ahora este subsidio (el Estado asume un porcentaje usualmente bastante grande de la pérdida generada al vender gasolina por debajo del costo de producción) se otorgaba a todos los ciudadanos venezolanos sin ningún tipo de discriminación.  Sin embargo ahora se otorgará solo a aquellos ciudadanos que, además de la Cédula de Identidad que les califica como ciudadanos venezolanos, pertenezcan al sistema de carnetización y conteo que bajo el nombre “Carnet de la Patria” ha implementado el régimen venezolano para beneficiar a sus seguidores en el acceso a vivienda, alimentos y medicinas.

Todavía el solo hecho de haberse censado en el sistema “Carnet de la Patria” no garantiza a ningún ciudadano venezolano recibir el subsidio de la gasolina, pues para ello ha debido participar en las jornadas de Censo Automotor desarrolladas por el Estado venezolano en los últimos días y hasta esta semana.

A la fecha, según datos aproximados, alrededor de 1.6 millones de personas han empadronado su vehículo en el “Censo Automotor” y serán ellos solamente quienes reciban el beneficio del subsidio a la gasolina de un total de 17 millones de personas registradas en el sistema “Carnet de la Patria”.

Considerando que el parque automotor nacional registrado es de unas 4.2 millones de unidades (de las cuales solo unos 2.5 millones están operativas) y restando de ese total la fracción de automovilistas que han acudido al Censo Automotor, queda un importante porcentaje de automovilistas que – tal como expresó anteayer el Presidente Maduro – no recibirán subsidio alguno y tendrán que pagar la gasolina a precio internacional.

El término “precio internacional”  genera confusión pues en Uruguay ese precio es de aproximadamente dos dólares por litro, mientras en Panamá es de aproximadamente 1,11 dólares por litro….

Al convertir el valor en dólares por un litro de gasolina hay que elegir a cuál tasa lo reconocerá el Estado venezolano, pues en el país caribeño actualmente hay dos mercados formales de divisas (a los que solo el Estado tiene acceso) y uno informal o libre.  El mercado de subastas cotiza un dólar en aproximadamente Bs.115.000 fuertes (o 1,15 bolívares soberanos), mientras el valor asignado a las remesas por el Banco Central de Venezuela (BCV) es de Bs.2.900.000 (o 29 bolívares soberanos).  El mercado paralelo de divisas, que en teoría es ilegal pero es el que rige la mayor parte de las operaciones comerciales en Venezuela, se coloca en torno a los Bs. 5.000.000 (50 bolívares soberanos).

Fuentes consultadas por este medio señalan que en caso de aplicarse un precio “internacional” de la gasolina para esos automovilistas que no se hayan incorporado al Censo Automotor que culminará esta semana, éste seguramente tomará como referencia el valor del “dólar remesa”.  En ese punto quedará por resolver si el estándar “internacional” será más parecido al uruguayo o al panameño.  En el mejor de los casos, un litro de gasolina de 91 octanos sin subsidio podría costar 29 bolívares soberanos (2.900.000 de bolívares fuertes de los actuales) y con subsidio estaría entre los Bs.0,50/0,75.

El discurso debe extenderse forzosamente hacia la gasolina de alto octanaje, que ahora cuesta 6 veces más que la de 91 octanos.  ¿Se mantendrá esta proporción cuando se anuncie el nuevo precio de la gasolina la próxima semana? ¿Será igual el nivel de subsidio que reciba la gasolina de alto octanaje?

Si todo lo anterior no fuese demasiado complejo, hay que poner atención también en aspectos como el precio del combustible diesel, el del gas natural y el de los lubricantes, sobre los cuales poco o nada se ha dicho oficialmente, más allá de la sugerencia de que también estos serán subsidiados – o controlados en su distribución – de alguna forma a través del sistema “Carnet de la Patria”.

Además de tener que enfrentar la problemática del alto costo que ahora tiene el subsidio sobre el precio de la gasolina, el Gobierno de Venezuela tiene como gran problema el contrabando de combustible a través de las fronteras de Brasil y Colombia, donde los precios son sensiblemente más altos.

Es indudable que se trata de una situación nociva que hay que resolver, pero no logra entenderse bien por qué al instalar mecanismos que pretendan evitar el contrabando y aumentar el criterio racional en cuanto al uso del combustible, se llega a soluciones claramente excluyentes para un sector de la población del país.

En Venezuela hay señalamientos claros que llevan a suponer quienes se benefician con el abierto contrabando de gasolina, pero no se entiende por qué el régimen no actúa.  También diversos sectores han planteado por años la conveniencia de terminar con el acuerdo por el cual Venezuela “vende” a Cuba gasolina a precios viles, incluyendo el transporte, cuando bien podría destinar ese combustible al consumo interno y a precios más lógicos.

Fuente: flash.guiamotor.com

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